Distrito Entre Ríos

Entre el vaivén de la ciudad…. trabajar con los demás
Durante el mes de octubre se celebró el Sínodo y la Asamblea de nuestra iglesia. En la Congregación Evangélica de Crespo, hermanos y hermanas de toda nuestra iglesia hemos reflexionado sobre la importancia de trabajar a favor de la ciudad, de nuestro prójimo, de quien necesita nuestra colaboración.

Terminando el año y con la experiencia del Sínodo muy presente en nuestras vidas, como distrito hacemos un alto para reflexionar sobre las tareas que realizamos a favor de los demás. Sabemos que las necesidades espirituales y materiales de las personas son cada vez mayores, no sólo aquí sino en todas las congregaciones de la iglesia.

Aunque el trabajo es mucho, las tareas realizadas se organizan en tres puntos fuertes: ayuda diacónica, acompañamiento en cuestiones de salud y trabajo con universitarios.
Todas las congregaciones cuentan con algún grupo, compuesto en su mayoría por mujeres, que se dedican a preparar y distribuir diferentes elementos que ayudan al sostén de nuestro prójimo. Por ejemplo: arreglo y distribución de ropa, confección de cobertores, recolección de alimentos y medicamentos para distribuir en los asilos, hospitales u hogares de estudiantes. Como cristianos y cristianas no podemos permanecer ajenos frente a los problemas de nuestros hermanos y por ello nos acercamos a colaborar, por pequeña que sea nuestra ayuda.

En el ámbito de la salud, sabemos que muchas personas sufren diferentes enfermedades y dolencias. A menudo tienen que trasladarse hacia la capital de la provincia y eso hace que se sientan, quizás, un poco solos y alejados de sus afectos en momentos difíciles. Por ello, cada congregación cuenta con un grupo que realiza visitas a los enfermos, además de los pastores que se dedican a esta tarea. Y también se comunica con la congregación de Paraná para que, a pesar de los problemas y dificultades, cuando lleguen a la capital entrerriana se sientan acompañados espiritualmente.

Los jóvenes son un punto importante de las congregaciones. Cada una cuenta con un grupo de trabajo que se reúne periódicamente, comparten espacios distritales donde proyectan sus tareas, intercambian preocupaciones y fortalecen sus relaciones de amistad y compañerismo. Asimismo, varias congregaciones -sobre todo las que se encuentran en grandes urbes- poseen espacios destinados al acompañamiento y contención de los estudiantes universitarios. Están cerca de los jóvenes que deben trasladarse de su ciudad o pueblo y acostumbrarse a la nueva vida en la ciudad.

Sumado a lo anterior, hermanos y hermanas de nuestras congregaciones participan en grupos que trabajan en cuestiones sociales dentro y fuera de la congregación en temas relacionados con la ecología y el medio ambiente, acompañamiento a personas con diferentes problemas (salud, aprendizaje, adicciones, etcétera).

Entre el vaivén de la ciudad que transforma su movimiento en temblor y sacudida hay mucho dolor, muchas necesidades y mucho por hacer. En una sociedad que produce lesiones y tiene alterada la sensibilidad el Señor nos invita a escuchar y ver a quienes gimen y sufren en medio nuestro para que podamos ir a su encuentro. Sanando sus corazones rotos y vendando sus heridas, acercándoles una palabra de aliento, de amistad, alimentos y medicinas, ropas o simplemente la tan ansiada compañía.

Como Iglesia Evangélica del Río de la Plata debemos seguir profundizando en una misión que nos permita escuchar los reclamos y ver las necesidades de nuestros semejantes, trabajando por su integridad como creación única, irrepetible y valiosa de nuestro buen Dios. Aunque, por momentos, el ritmo de la gran ciudad nos altere o afecte nuestras vidas, el evangelio nos llama a profundizar nuestra tarea. A dejar de oír verdades a medias para escuchar la única verdad; la de Jesús, que nos asegura que la fe puede curar, que la fe puede sanarnos.

Anhelamos que en todos nuestros caminos Dios nos oriente con su amor, Jesús nos guíe con su luz y el Espíritu Santo nos conduzca con su paz. Que podamos mostrar la bondad del Señor en cada gesto compasivo que brindemos a nuestro prójimo. Que el Dios de la vida nos conceda una existencia plena en Él.

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