Distrito Uruguay

IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA DE PAYSANDÚ

PARROQUIA PAYSANDÚ
Av. Dr. A. Roldán 1524
60000 – PAYSANDÚ
iglesialuteranapaysandu@gmail.com
juan_schvindt@hotmail.com

PARROQUIA YOUNG
Proyecto Atención Pastoral Conjunta IERP – IEVRP en Young
Larrañaga 3230
65100 – YOUNG

CONGREGACIÓN EVANGÉLICA ALEMANA DE MONTEVIDEO
Juan Manuel Blanes 1116
11200 MONTEVIDEO
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CONGREGACIÓN EVANGÉLICA DE NUEVA HELVECIA
Av. Dr. Germán Imhoff s/n.
70201 NUEVA HELVECIA
juliostrauch@yahoo.com.ar
cenhsec@hotmail.com

 

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El desafío de una población envejecida

Cierta vez se encontraban hablando tres miembros de distintas comunidades cristianas sobre la participación en el culto. Uno de ellos decía que tenía un promedio de 88, otro que tenía un promedio de 76 y el último decía con mucho orgullo que él tenía un promedio de 53. Al escuchar al último, los dos primeros lo felicitaron y le dijeron que tenía mucha suerte. A cierta distancia, una cuarta persona escuchó la conversación. Se acercó y les preguntó por qué felicitaban al que tenía menos personas en el culto. Los tres rieron y le aclararon que no estaban hablando de la cantidad de miembros que asistían al culto, sino del promedio de edad de quienes participaban. Más allá de que esta historia sea ficticia, el envejecimiento de la población y de las congregaciones en Uruguay, es una realidad que preocupa cada día más.

Según los últimos estudios demográficos, las estadísticas indican que la población uruguaya es la más envejecida de América Latina. La tendencia a que el promedio de edades aumente se debe fundamentalmente a tres fenómenos importantes de destacar: la baja tasa de natalidad, que se ha mantenido relativamente estable por más de medio siglo; la emigración de gente joven y de edad intermedia a otros países y el aumento de la expectativa de vida, gracias a una mejor atención sanitaria.

En la actualidad, la población uruguaya cuenta con un 17% de adultos mayores de 60 años y se estima que esta cifra alcanzará a un 25% en el año 2050, con un particular aumento en la población mayor de 80 años. Demográficamente se plantean los mismos problemas que en algunos países  europeos. Pero las soluciones no son las mismas, aunque cabe  destacar que el  Estado, poco a poco, está  creando políticas específicas para beneficiar a este sector de la población, y desde las organizaciones no gubernamentales se está trabajando para crear conciencia sobre el tema.

La Iglesia no escapa a esta realidad. El promedio de edad aumenta en las congregaciones debido a que mucha gente de edad intermedia prácticamente no participa, salvo algunas excepciones donde la formación cristiana familiar ha influido directamente. Somos congregaciones envejecidas y nos preguntamos si estamos preparados para trabajar en un contexto como éste. ¿Se necesita una preparación específica para hacer un trabajo comunitario de este tipo? Una congregación envejecida, ¿debe ser un problema, necesariamente? ¿No es esta realidad un gran desafío para nuestra misión?

Creo que existe un gran  potencial  entre los adultos mayores que –como comunidades- no estamos aprovechando. La iglesia debería ser un ámbito donde los adultos mayores puedan expresarse y sentirse parte. Hay muchos “pasivos” que en la comunidad de la iglesia podrían ser muy activos. Muchos de ellos ya participan en organizaciones de la tercera edad, en los grupos de jubilados, en clubes, escuelas y muchas veces no se acercan a la iglesia porque no encuentran opciones para sentirse útiles.

Los adultos mayores tienen mucho para dar, sólo hay que crear espacios para que puedan hacerlo. Aprovechemos sus experiencias de vida, sus historias, sus ganas de vivir. Abramos las puertas para que el promedio que verdaderamente importe en nuestras comunidades sea el de la calidez, el del abrazo, el de la palabra escuchada y no el de la edad, como cuenta nuestra historia.

Julio Strauch
Pastor Distrital