 |



Foto 1: Cristina Fernández, presidenta de la Argentina. ©APIFotos 2 y 3: ©Río Negro online |
 |
Hace mucho tiempo que el campo no dice “Basta”. Manifiesta con todo vigor, por un lado, sus indignaciones por el aumento permanente de las “retenciones” y por el otro, que dichas retenciones no vuelven en obras de infraestructura. Se percibe como un simple capricho de las autoridades del gobierno central por acumular y acumular más reservas. De hecho es así. Hace décadas que el Estado no cuenta con una reserva tan importante que hoy día llega a los 50.000 millones de dólares. Las preguntas que debería hacerse el campo, aprovechando esta coyuntura particular, son: ¿Por qué el Estado optó por esta política de aumentar cada vez más sus reservas? ¿Qué hay por detrás de esta estrategia, siendo que falta dinero para educación, seguridad, salud, infraestructura, créditos blandos para micro emprendimientos, energía, planes de vivienda accesibles para obreros y la clase media? Sin duda alguna no es un mero capricho. Tampoco es una cuestión de orgullo y menos aún para crear tensiones con quienes tanto dinero aportan para ese fin. Si así fuera sería un absurdo total. Es imprescindible que el gobierno baje de su pedestal, sin miedos y comparta su política de guardar dinero en sus arcas. Esto debería ser el cuestionamiento central: –Señora presidente, ¿por qué usted nos retiene cada vez más impuestos sobre nuestros productos? Las respuestas probablemente sean evasivas. Difícilmente reconocerá que siempre fue el campo y otros sectores muy activos en la economía del país los que han estado asumiendo permanentemente el pago de los intereses de la Deuda Externa argentina desde 1950 hasta la fecha. Tampoco dirá que la comunidad europea condiciona todo tipo de inversión al cumplimiento de sus exigencias con los bonos que están en la bolsa. Lo más probable es que las autoridades del Poder Ejecutivo Nacional no digan que los compromisos que genera la deuda alcanzan el millón de dólares por hora. De dónde, sino también del campo, podrán obtener semejante suma de dinero. Este es el tema que el campo no debería dejar de lado en su lucha, porque es uno de los sectores económicos financieros más importantes que tiene el Estado para acudir a la hora de cumplir con los compromisos. El segundo planteo que se desprende de éste es la pregunta que tiene que ver con el origen, la composición y las responsabilidades que le caben a los distintos actores en la generación de esta inmensa deuda de casi 200.000 millones de dólares. Para esto el campo tiene la enorme posibilidad de unirse a todos aquellos sectores de la sociedad que están pidiendo una auditoria de la deuda que determine qué es lo que realmente hay que pagar y cuánto de esta deuda es mero fraude. Ecuador está realizando este ejercicio, que nada tiene que ver con ideologías políticas, sino apenas con honestidad, transparencia y justicia. ¿Que hay detrás de estos aumentos sistemáticos a las retenciones del campo? es una buena oportunidad para tocar el problema de raíz. El apoyo a sus luchas será, sin duda alguna, aun mucho mayor. Como se dijera una vez: “El pueblo quiere saber de qué se trata”. Nuestra tradición judeo–cristiana nos enseña que la base de una convivencia en paz y solidaridad se construye sobre la verdad y la justicia; la transparencia y la honestidad. También nos enseña que es una búsqueda de todos los sectores de la sociedad y no apenas de algunos de ellos y menos de las autoridades, a quienes simplemente se les encomienda la tarea de articular esta permanente búsqueda del bienestar de todos los que habitan un mismo país. Al decir de Jesús, el Nazareno de Galilea, “el que quiera ser el más importante que se haga el servidor de todos”. Que esto valga para todos los que vivimos en esta tierra bendita. (Si deseea leer la Declaración Pastoral de las Iglesias Reformadas en Argentina, usted puede ingresar a http://www.alcnoticias.org )
Juan Pedro Schaad
Co Coordinador del Programa de Incidencia sobre la Deuda Externa Ilegítima
|