Reflexión Bíblica del Día

05/02/2012
Por eso no puedo quedarme callado. En mi dolor y mi amargura voy a dar rienda suelta a mis quejas.
Job 7,11

¡Cuántas veces hacemos esto que dice Job! Cuántas personas que dicen creer en Dios, ante la adversidad desfallecen y se entregan, manifestando sus quejas, su descreimiento de la existencia de ese Dios que alababan… No es común escuchar decir: “¿Por qué Dios me manda esto?”. O: “Si hay Dios, ¿cómo permite que sucedan estas cosas?”. Job, quien no pierde su fe en el Creador, se manifiesta como un ser humano que sufre, y reclama a Dios por este sufrimiento. Lo interpela, se queja, y… se reconoce como pequeño dentro del universo de la creación. Pero también, en medio de su enojo, cuando ya no desea seguir con vida, se pregunta ¿qué es el hombre para que Dios le dé tanta importancia y se preocupe por él? Somos SU creación. Somos SUS hijos. Y aunque parezca que solo se ha ensañado con nosotros, debemos tener presente esto, que no nos abandonará ni nos dejará. Él siempre nos sostendrá. Y nos da la posibilidad de hablarle, de expresarnos; y nos escucha a pesar de que nuestras palabras no sean solo de alabanza y agradecimiento. El Señor nos permite manifestarnos y de esta manera también entablamos conversación con él. Quiera el Señor del Universo seguir prestándonos oídos y calmando nuestras angustias. Amén.

Noemí G. Loose
Salmo 147,1-6; Job 7,1-11; 1 Corintios 9,13-23; Marcos 1,29-39; Agenda evangélica: Jeremias 9,22-23


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