Hemos dicho
Conflicto Irak
Deuda externa Torres Gemelas Salud Reproductiva
Papeleras    

A raíz de la promulgación de la Ley de Unión Civil
(Ley Nº 1004) por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Declaración de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata

Por un país donde 'quepan todos y todas'
A raíz del comunicado de Prensa Global, aparecido el viernes 18 de julio intitulado "evangélicos repudian unión civil homosexual" y de la recopilación que hace de algunas notas periodísticas sobre el mismo tema la "Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina" (FACIERA) en su circular electrónica del 21 de julio pasado y con el fin de evitar confusiones o malos entendidos, la Iglesia Evangélica del Río de la Plata da a conocer a la opinión pública su posición frente al tema que ha generado esta actitud mediática y apresurada de instancias a las cuales no pertenece, agendas que no ha promovido y afirmaciones que no comparte.

Por lo dicho y a fin de clarificar nuestra posición respecto de la promulgación de la Ley Nº 1004 de Unión Civil por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y aspectos vinculantes con la misma afirmamos lo siguiente:

a) Como iglesia evangélica, herederos de la Reforma Protestante surgida en Alemania y Suiza en el siglo XVI y presentes en el país desde 1843, manifestamos nuestro reconocimiento a la autonomía del Estado en materia de legislación y gobierno. Dicha autonomía cobra sentido cuando se promueve la justicia, se asegura la igualdad de los habitantes ante la ley y se reprime todo acto discriminatorio, respetando las elecciones personales que los individuos realizan siempre que no afecten a terceros. La recuperación democrática ha ido afianzando con el tiempo y, a pesar de todas las dificultades que hemos debido enfrentar desde entonces hasta ahora, un aspecto que no ha sido olvidado por quienes tienen la responsabilidad de legislar en el marco de la Constitución Nacional y los Acuerdos, Pactos y Convenciones Internacionales en materia de Derechos Humanos: el derecho a la existencia que tiene lo diverso en nuestra sociedad, tomando distancia de cualquier tutelaje que pretenda imponer criterios de convivencia basados en la discriminación.

b) Por lo expresado y en el marco del respeto que nos merece el orden democrático, valoramos con genuino reconocimiento la promulgación de la ley que nos ocupa. Y, si bien nuestra Iglesia tiene una enorme deuda pendiente en su reflexión bíblica, teológica y pastoral para con estos ciudadanos y compatriotas que, además y de hecho, participan de la vida de fe en nuestras comunidades locales, reconocemos en la acción del Gobierno de la Ciudad, una respuesta auténtica al reclamo de legítima convivencia con y entre personas que hasta ahora sólo gozan del prejuicio y la discriminación de una sociedad que pretende ignorarlos e ignorarlas.

c) Finalmente y conscientes de lo mucho que nos falta recorrer en este campo, manifestamos nuestro compromiso de continuar, sin otro mandamiento que el del doble amor y en fidelidad al Evangelio y a las Enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, en la promoción de comunidades de fe abiertas a lo diverso e inclusivas en su misión.

pastor Carlos Duarte
Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia

pastor Juan Abelardo Schvindt

Secretario General

Buenos Aires, 25 de julio de 2003.


Acerca del conflicto entre Estados Unidos e Irak
Declaración de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata

A propósito del conflicto desatado entre Estados Unidos de América e Irak, nosotros nos unimos a todas aquellas personas, comunidades y organizaciones que buscan la paz. A pesar de las advertencias de los gobiernos de numerosas naciones del mundo, de organizaciones regionales e internacionales, civiles y eclesiales, y la protesta de los pueblos -verdadera demostración multitudinaria en 600 ciudades, 30 de las cuales se realizaron en Estados Unidos- el país del norte persiste unilateralmente en querer dirimir el problema con las armas.

En ese sentido decimos:
un rotundo NO a toda violencia y opresión
un rotundo NO a la resolución de conflictos por la fuerza
un rotundo NO a la guerra y el genocidio
un rotundo NO a la guerra contra Irak

Fundamentamos este rotundo NO en el hecho de que como seguidores de Jesucristo estamos convencidos:

que Dios es creador de la vida y no desea la muerte de sus criaturas, es un Dios de la justicia y de la libertad, es juez y señor de personas, pueblos y naciones.

que mediante Jesucristo, Dios se ha reconciliado con los seres humanos y nos ha dado su paz y la posibilidad de vivir en comunión con él.

que en virtud de ello nos ha encargado el ministerio de la reconciliación y prometido bendición a los pacificadores. Nos ha encargado el amor mutuo, inclusive el amor a los enemigos.

que todo esto nos obliga a respetar la vida del otro, a pesar de las diferencias; a buscar todo aquello que promueva la convivencia ecuánime; el bien común; el entendimiento entre las naciones y la resolución de conflictos mediante métodos pacíficos, basados en el diálogo, la justicia y la verdad.

que todo esto impide el avasallamiento del otro para imponer nuestra voluntad o incluso permitir la destrucción del otro, para hacer valer nuestros propios intereses; prohibe el dominio y la opresión de un pueblo sobre el otro y que una nación se erija en juez de las demás.

que la guerra es, por tanto, una flagrante desobediencia al mandato divino y una burla a Dios, quien se esfuerza por sustentar y liberar cotidianamente esta su creación.

Federico H. Schäfer
Pastor Presidente


Acerca de la crisis desatada en diciembre de 2001
Mensaje de la presidencia a las congregaciones de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata en la República Argentina

Estimados hermanos y hermanas
miembros de las congregaciones,
miembros de las comisiones directivas,
ministros y ministras:

En estas horas críticas que vive la Nación Argentina, como presidente y secretario general de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata estamos participando en diversos foros ecuménicos (Consejo Latinoamericano de Iglesias en el Río de la Plata, Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, Foro Económico y Social, entre otros), llevando la siguiente posición:
o La necesidad de que la vida humana sea respetada por encima de cualquier otro valor; esto significa que sólo los medios pacíficos son adecuados a las legítimas protestas; y que la represión mediante las fuerzas de seguridad no es una respuesta adecuada a la crisis.
o La necesidad de que en estas horas decisivas todos los sectores contribuyan a buscar soluciones en el marco de una amplia concertación política y social que respete el orden constitucional; esto exige renunciar a mezquinos intereses partidistas y/o sectoriales.
o La necesidad de que las autoridades políticas escuchen los clamores de la sociedad que piden el cambio de rumbo del modelo económico y social; esto requiere que el estado garantice, mediante su política económica y social, la construcción de una sociedad sin exclusiones.
Los alentamos a que, en sus propios ámbitos:
o participen en las instancias locales de diálogo y concertación, dando testimonio y haciendo oír una voz mesurada pero firme;
o contribuyan a la paz acompañando a los más necesitados y, dentro de sus posibilidades, colaborando en la atención de la emergencia;
o estén atentos a los abusos de poder y eventuales violaciones de los derechos humanos que puedan producirse, las denuncien y nos las comuniquen de inmediato;
o compartan con las congregaciones del distrito y con la Oficina Sinodal toda información relevante acerca de la situación en sus ámbitos de influencia.
A escasos días de la Navidad y en pleno Adviento, tiempo de esperanza, no podemos pasar por alto el mensaje de la encarnación de nuestro Dios en Jesucristo que constituye el fundamento de nuestra fe. Ésta nos compele a comprometernos, hoy más que nunca, en la búsqueda de condiciones que hagan posible una vida abundante para todos y todas.
Unidos en la oración y en la esperanza los y las saludan fraternalmente

Juan Pedro Schaad cccccccccJuan Abelardo Schvindt
Pastor Presidente cccccccccccccccSecretario General

Buenos Aires, diciembre 20 de 2001



Acerca de la deuda externa
Declaración de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata

En la actualidad existe una pesada carga que agobia a las sociedades donde la Iglesia Evangélica del Río de la Plata da testimonio de que Jesucristo es el Dios de la vida y que junto al Espíritu Santo sostiene a sus hijos aun en los momentos más difíciles. Esa carga tiene un nombre: deuda externa.
Aunque en muchas ocasiones no es posible percibir la relación existente entre la deuda externa y la vida cotidiana de las congregaciones y miembros de nuestra iglesia, existen canales sutiles y no tanto que hacen que muchas de las imposiciones de los acreedores de los organismos financieros internacionales influyan decisivamente en la vida de las familias, especialmente las más humildes, de nuestros países.
Como cristianos estamos llamados no sólo a restañar las heridas de las personas más afectadas y vulnerables, sino que además somos convocados por el Dios de la vida, hecho ser humano en Jesús de Nazaret, a denunciar la idolatría y el pecado de usura que causan el sufrimiento de tantas personas y que se esconden detrás de la aplicación implacable de criterios monetaristas en la resolución del problema de la deuda externa.
El Dios creador, que confesamos como Padre todopoderoso, nos ha prestado su Creación para bien usarla en el sostén de la vida. Esto significa que hay suficiente riqueza natural en la tierra como para que no exista hambre, desnutrición y muerte de inocentes por falta de alimentos.
Además, somos convocados a realizar propuestas que permitan no sólo liberar a nuestros países de esta carga, sino también liberar a los acreedores de los ídolos de papel y oro a los cuales sirven.
Deseamos expresar como Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata que el trabajo y la honestidad son la fuente de toda riqueza proveniente de la mano generosa de Dios. Que el dinero es apenas un bien de intercambio al servicio de las personas, y que los intereses usurarios son contrarios a la voluntad de Dios.
Dice el libro del Éxodo: "Si das prestado dinero a algún pobre de mi pueblo que está contigo, no te portarás con él como usurero, ni le impondrás intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás a la puesta del sol. Porque eso es su única cubierta; eso es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿Con qué más ha de dormir? Cuando él clame a mí, yo le oiré; porque soy misericordioso" (22,25-27).
Deseamos expresar que dar es mejor que recibir. Y que en el deseo desmedido de recibir está el peligro latente de idolatrar aquello que damos para recuperarlo multiplicado sin límites. Dice el apóstol Pablo en la Carta a los Colosenses: "Hagan morir lo terrenal en ustedes… malos deseos y avaricia que es idolatría" (3,5).
Deseamos expresar que es responsabilidad ineludible de las autoridades y de los funcionarios de los organismos financieros internacionales cuidar de la vida, proteger el ambiente, fomentar la educación y la salud de los pueblos, antes que sostener un sistema financiero a todas luces injusto e inhumano.
Como Conferencia Sinodal deseamos llevar a nuestros hermanos y hermanas afectadas por esta pesada carga la esperanza de que, tarde o temprano, la propia dinámica pecadora de la deuda externa la llevará a su destrucción, y que la iglesia confía plenamente en que Dios no los abandona ni los abandonará.
"Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar" (Jesús, en el Evangelio de Mateo 11,28).

XXXIV Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Eldorado, Misiones, 14-16 de octubre de 2000


Acerca del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001
Declaración de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata

Dios gobernará a las naciones y
enderezará a la humanidad.
Harán arados de sus espadas y
sacarán hoces de sus lanzas.
Una nación no levantará espada contra otra,
y no se adiestrarán para la guerra.

Isaías 2:4

Felices los que trabajan por la paz,
serán reconocidos hijos de Dios.

Jesús de Nazareth

Escribo esta carta movido por la disparidad de reacciones producidas en todo el mundo luego de los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre en los Estados Unidos. Quiero compartir con ustedes mis reflexiones porque hay momentos en la historia de la humanidad que requieren una opinión lo más clara y precisa posible. Creo que estamos en la presencia de uno de ellos.

1. Es sabido por todos que el siglo que finalizó fue el más violento que ha conocido la humanidad. Salvo raras excepciones, se pretendió zanjar los conflictos entre países y al interior de los mismos mediante la violencia, lo que llevó a la muerte a millones de seres humanos. En muchos casos, esta violencia fue consentida por las grandes religiones, incluso la cristiana. Se dividieron o unificaron pueblos. Culturas enteras fueron sometidas mediante el poder de la fuerza militar, con el argumento de estar contribuyendo al logro de la paz. Desde el intento de la ex Unión Soviética, pasando por los países balcánicos, hasta Alemania y Corea divididas en dos, el Vietnam o la isla de Chipre. En todos los casos fue el poder violento el que impuso su voluntad.

2. Con la caída del Muro de Berlín y la apertura democrática en la ex Unión Soviética, muchos sostuvieron que estábamos entrando en una era de paz y armonía que duraría mucho tiempo. Quedaban por resolver los problemas generados por la pobreza y la marginalidad social que afectan a la dos terceras parte de la humanidad. Con el fin de la guerra fría, sin embargo, la historia había culminado.

3. Una primera cuestión que nos asalta después de este atentado, es si efectivamente se resolvieron los problemas y las diferencias o, en cambio, apenas se logró un tenebroso silencio que obligó a la resignación y al sometimiento de los pueblos más débiles. Aún persisten preguntas muy profundas en medio del conflicto que desde hace siglos afecta a una normal convivencia entre judíos y palestinos. Situaciones como las producidas en Bosnia, Serbia y Macedonia, junto a los diferentes estados que surgieron después del desmembramiento de la ex Unión Soviética, abrieron más interrogantes sobre la viabilidad de la paz que respuestas respecto de su sustentabilidad.
¿Qué lugar queda para la diversidad de culturas, tradiciones y creencias, en este modelo de globalización que endiosó al mercado? ¿No estaremos a las puertas del exterminio de toda la riqueza cultural con las que el Creador pretende enriquecer las relaciones entre personas, pueblos y naciones?

4. Muchas de estas culturas fueron menospreciadas, burladas y finalmente aplastadas con la fuerza del poder militar. En cada caso, los poderosos del mundo encontraron un justificativo, un "dios" a quien invocar y cuyo nombre diera razón a lo que hacían: persuadir, amenazar, destruir y matar. Todos recordamos frases como: Hay que luchar contra el comunismo apátrida… Hay que derramar la sangre por nuestra patria… Vamos a defender a cualquier costo la democracia y la libertad… Hay que defender nuestro mundo occidental y cristiano… Con el correr del tiempo, descubrimos que todas éstas no eran más que meras justificaciones en manos de los poderosos, la mayoría de las veces utilizadas para lograr otros objetivos. En nuestro continente, América Latina, con estos argumentos se promovieron sangrientas dictaduras militares en la mayoría de los países. ¿Dónde quedó la libertad? ¿Y la democracia? ¿Y el mundo occidental y cristiano? En fin, ¿dónde quedó el respeto por la vida?
5. Por sus características, el horroroso atentado que nos sorprendió a todos y a todas en la mañana del 11 de septiembre llama poderosamente la atención. En primer lugar, porque se produjo en el centro mismo del poder hegemónico mundial. El gobierno de los Estados Unidos, y la mayor parte de su pueblo, hasta el día anterior estaban convencidos de que nada podía sucederles. Confiaban ciegamente en su poder de control y seguridad.
En segundo lugar, y pensando ahora en los autores materiales del hecho, es de destacar que fueron personas que vivieron muchos años en los Estados Unidos. Incluso fue allí donde se capacitaron para realizar este acto de barbarie; formaron parte de la sociedad contra la que atentaron.
En tercer lugar, y pensando en las víctimas, es la primera vez que mueren tantas personas en una acción violenta sin necesidad de recurrir al uso de armamento bélico. Cuatro aviones de los miles que vuelan diariamente por el mundo fueron sus armas.

6. Si es verdad que la violencia no es el camino adecuado para resolver las diferencias ni fomentar una mejor convivencia entre los pueblos y sus culturas, entonces hay que preguntarse: ¿Cuál es el método que debe ser promovido y propagado? Sin duda alguna hay que fijar prioridades. Propongo considerar las siguientes:
o Unirnos a todos aquellos grupos que, más allá de sus convicciones políticas, religiosas o culturales, condenan absolutamente todo acto de terrorismo, incluyendo el que mató a miles de personas en Nueva York y Washington, como así también las posibles represalias militares que pueda lanzar el gobierno estadounidense contra algún pueblo en particular.
Apoyar las iniciativas orientadas a la identificación de los culpables y asegurar que sean castigados con todo el rigor de la ley.
Decir NO a cualquier expresión de violencia y unirnos a todos los que estudian seria y profundamente sus causas, incluso las que llevan a grupos cómo éstos a inmolar su propia vida.
Rescatar nuestros valores judeocristianos de justicia y solidaridad, y dejarnos inspirar especialmente por la tradición de Abraham, llamado a formar un pueblo. Debemos hacer el esfuerzo de demostrar que es posible vivir en armonía con otros sobre los pilares de la justicia y la solidaridad.
Releer la tradición de los profetas en su crítica permanente a todo centro de poder económico y militar, denunciando la desatención de las viudas, los huérfanos y los miembros más débiles del pueblo.
Interpretar, a la luz de la violencia que tantos sufren hoy, la muerte de Jesús en la Cruz. Ésta fue única, no es necesario otro sacrificio. Su resurrección es un permanente SÍ a la vida, a pesar de la muerte que perdurará hasta que él venga.

7. Cayeron dos de las torres más altas del mundo. En nuestra tradición judeocristiana la "torre" no cuenta con la bendición de Dios; es más bien un símbolo de poder y control que expresa lo peor de la soberbia humana. ¿No deberíamos ayudar a nuestras hermanas y hermanos de diferentes credos en los Estados Unidos a encontrar un símbolo diferente, que nazca del dolor y del injusto sufrimiento a que han sido sometidos? Imaginemos por un momento un lugar donde florezca el servicio, la confianza y la humildad, al estilo del retoño del profeta Isaías. ¡Cómo luciría allí un parque con flores y plantas, con pájaros anidando!
Tenemos por delante una tarea inmensa si pretendemos, tal como creemos que es necesario, cambiar esta cultura del poder, la violencia y el dinero, por una cultura de la paz y la convivencia basadas en el respeto y la confianza mutuos.

8. Pero dicha tarea no compromete solamente a nuestras hermanas y hermanos en Estados Unidos. Nos incluye también a nosotros, a quienes vivimos al sur del río Bravo. En lugar de aliarnos enviando soldados a una potencial aventura guerrera, deberíamos preguntarnos: ¿Cómo compartir experiencias de culturas diferentes para lograr la convivencia en armonía? Los encuentros interreligiosos y ecuménicos de oración por la paz y los esfuerzos que deberán realizarse para que ella sea posible, requerirán no solamente la presencia de algunos líderes, sino también la de todos los miembros de estos credos. Es el momento de hacer pública nuestra fe, nuestra convicción de que ya no debe morir nadie. Que todos los pueblos tienen un lugar. Que la convivencia es posible.

9. Finalmente, este atentado nos llama a la reflexión y a la acción comunitaria, a la oración confiada y comprometida junto a los que lloran por sus seres queridos, y a la acción conjunta en el esfuerzo por encontrar caminos que nos permitan vivir sin violencia y con justicia, en esta tierra que nos regaló el Creador.

Juan Pedro Schaad
Pastor Presidente

Buenos Aires, 27 de septiembre de 2001


A propósito del debate sobre salud reproductiva…

"¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien ó el mal? ¿Salvar una vida ó destruirla?" Jesús en el Evangelio de San Marcos 3, 4.

Es por todos conocida, gracias a los medios de comunicación, la campaña que el gobierno nacional ha iniciado a través del Ministerio de Salud de la Nación, procurando responder a problemas tan serios como lo son el embarazo precoz y las enfermedades de transmisión sexual (ETS), de entre las cuales debemos destacar la pandemia del VIH/SIDA. La 'Campaña Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable' se realiza bajo el lema: "Informate, consultá, decidí: es ley, es tu derecho".

Como iglesias cristianas inspiradas en una teología que promueve la vida en toda su plenitud (Ev. San Juan 10, 10), saludamos esta iniciativa que promueve ir al encuentro de la actual situación que atraviesan tantas personas jóvenes en general -y mujeres en particular- en nuestro país. Especialmente porque intenta responder, aunque de un modo parcial, a problemas que sólo encontrarán cabal respuesta cuando contemos con una ley de educación sexual junto a una adecuada reglamentación para la enseñanza en las aulas de nuestras escuelas y colegios. Sólo un esfuerzo de esas características logrará revertir el actual cuadro que presenta el deterioro en la situación social y tornará, por sus efectos, innecesarias las campañas como la que actualmente nos ocupa.

Por lo dicho y sensibilizados por un debate que aparenta instalarse a raíz de esta campaña, manifestamos:

" Que es deber del Estado velar por la salud de todos los habitantes de la República. En especial, los más empobrecidos y expuestos a riesgos de toda clase, por la falta de una educación sexual que los capacite en el conocimiento referido a la salud reproductiva que les permita ejercer con responsabilidad y plenitud el derecho a la libertad que les cabe también en este plano.

" Que es responsabilidad de los grupos organizados de la sociedad civil y, nosotros como iglesias provenientes de la Reforma Protestante como parte de ella, apoyar aquellas acciones destinadas a la promoción de la dignidad humana y contribuir para que no sean amenazadas en sus objetivos e implementación por actitudes que, por bien intencionadas que parezcan, lo único que pretenden imponer es una visión particular cuando no única -en temas que son privativos a la conciencia de cada persona- al resto de la sociedad.

" Que a muchos todavía nos cuesta aceptar y entender las verdaderas consecuencias que tiene para una convivencia madura y adulta, la pluralidad de visiones en el seno de una sociedad democrática y que, por sus propios presupuestos, corresponde que la construyamos entre todos y de una manera responsable.

Al hablar de la responsabilidad que nos cabe a todos en este asunto, viene a nuestra mente la imagen de muchos niños y niñas nacidos por falta de una actitud responsable y planificada. Muchos de ellos y de ellas culminan siendo agregados y en deplorables condiciones a los más marginados y estigmatizados sectores 'socialmente vulnerables'. Y qué decir de las enfermedades de transmisión sexual que acaban no sólo matando a quienes las padecen sino que además provocan -en su propio entorno- actitudes discriminatorias agregando así una pesada carga a la ya irreparable que les impuso la enfermedad.

Hoy queremos manifestar nuestro aprecio al valor puesto en esta campaña que apoyamos en la certeza de que "todo lo que hagamos por uno de esos hermanos o hermanas más humildes, por él mismo estará siendo hecho" (paráfrasis del Ev. Según San Lucas 25, 40).

Pastor Presidente Federico H. Schäfer, Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP)
Pastor Presidente Alan Andrés Eldrid, Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU)
Pastor Hugo Armand Pilón, Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata (IEVRP)
Pastor Presidente Roberto H. Jordan, Iglesias Reformadas en la Argentina (IRA)

Comunión de las Iglesias de la Reforma en el Río de la Plata
Buenos Aires, 11 de mayo de 2005


Papeleras

“Convertirán sus espadas en azadones y sus lanzas en hoces.
Ninguna nación alzará la espada contra otra nación
ni se preparará más para la guerra.”
Miqueas 4:3

Gualeguaychú, martes 12 de junio de 2007

Carta Pastoral

A las comunidades de fe
de las Iglesias que participan en el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y de la Iglesia Católica

Convocados por el CLAI nos hemos reunido en la ciudad Gualeguaychú, el día 12 de junio de 2007, autoridades (obispos y presidentes) de distintas iglesias cristianas, preocupadas por el clima de tensión que se ha generado en los pueblos de ambas orillas, a raíz de la instalación de la Planta procesadora de pasta celulósica en la localidad de Fray Bentos. Hemos compartido un tiempo de reflexión, y hemos escuchado el testimonio de personas directamente involucradas y afectadas por este hecho.

No tanto el corte, sino el ambiente
Hemos escuchado que cortes, marchas y encuentros han sido los medios utilizados para levantar ante las autoridades y opinión pública, la cuestión central: nuestro medio ambiente está en peligro ante la materialización de este emprendimiento.
Esta no es la única preocupación sobre el medio ambiente en peligro: la sojización, la extranjerización de la tierra, el uso indiscriminado del agua, el monocultivo, las plantas de minerales a cielo abierto. Todos estos temas son partes del mismo problema: la ganancia económica a cualquier precio.

Reafirmamos: ¡Los hermanos sean unidos!
Tenemos la certeza que Uruguay y Argentina son dos pueblos hermanos con una larga historia de lazos familiares y luchas compartidas. Esta certeza debe afianzar nuestra convivencia por encima de los conflictos. Capitales transnacionales, sin amor por estas tierras y sus pueblos, generan la situación de enfrentamiento que hoy nos preocupa.

Vocación de servicio y grandeza
Consideramos que el liderazgo político de ambos países tiene un rol fundamental en la superación de este conflicto. Nos preguntamos si los esfuerzos realizados han sido suficientes. Lo cierto es que no vemos que los mismos hayan logrado los resultados necesarios. Instamos a los gobiernos a que perseveren en la búsqueda de salidas en el espíritu de hermandad que caracteriza a estos dos pueblos.

¿Úselo y tírelo?
En la base de estos problemas ambientales se ubica un estilo de vida que prioriza el consumismo y una actitud irracional en el uso de los recursos naturales de la Creación de Dios. Somos mayordomos (cuidadores) no dueños de la Creación. Exhortamos a tener una actitud responsable y austera en el uso de todos los recursos naturales.

La verdad nos hace libres
Pedimos a los medios de comunicación que sean objetivos en la información que comparten con nuestros pueblos. Especialmente que contribuyan a la paz y al buen entendimiento entre argentinos y uruguayos. Vemos con preocupación cuando titulares y noticias agregan comentarios o sospechas que enrarecen el ambiente y generan animosidad entre nuestra gente.

Nuestro Dios es un Dios de unidad, y no de fragmentación. En Cristo él ha restaurado el sentido de ésta su Creación, y en ella el de nuestra propia vida, para que con un sentido de justicia y responsabilidad cuidemos lo que se nos ha confiado.
Conflictos como el que nos afecta pueden llevarnos fácilmente a la desesperanza, y con ello conducirnos a la fragmentación dispersando así los esfuerzos por la búsqueda de los “cielos nuevos y tierra nueva donde more la justicia” (2 Pedro 3,13). En esta justicia ponemos nuestra confianza, tras ella encaminaremos nuestros pasos, y en su plenitud nuestra certeza.


Iglesias participantes:
Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Iglesia Evangélica Congregacional
Iglesia Evangélica Metodista Argentina
Iglesia Metodista de Uruguay
Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
Diócesis de Gualeguaychú (ICR)
Iglesia Cristiana Bíblica
Federación Argentina de Iglesias Evangélicas
Iglesias Reformadas en Argentina


......................................................................................................................


Argentina-Uruguay, Viernes 3 de marzo de 2006

Carta pastoral

En relación con eventuales diferendos entre nuestros países por la instalación de plantas de celulosa en la Región

“Dichosos los que buscan la paz,
pues Dios los llamará hijos suyos”
Ev. Según San Mateo 5, 9

A las congregaciones en el Litoral Argentino-Uruguayo

Queridos hermanos y queridas hermanas:

¡Paz y bien sean con todos y todas; con cada uno, cada una de ustedes!

Como Iglesias llamadas a servir con vocación y compromiso al Evangelio de nuestro común Señor Jesucristo, hemos seguido con preocupación las tensiones sociales originadas en la zona fronteriza entre Argentina y Uruguay en torno a la instalación de fábricas de celulosa

Lamentamos profundamente la creciente animosidad que esto está creando entre los pueblos a ambos márgenes del Río Uruguay, que tienen una historia de tantas cosas en común. Más aún en un momento en el cual ambos gobiernos expresan coincidencias nacionales y regionales a favor de la dignidad humana.

Por lo que coincidimos en enviarles a Uds. esta carta para expresarles nuestra solidaridad y apoyo como también algunas ideas e inquietudes que nos parecen pueden contribuir a entender y distender la situación en vistas de su solución.

Una primera observación es que frente a las variadas y contradictorias informaciones que circulan a todo nivel, las Iglesias estamos llamadas a procurar en forma pacífica a discernir la verdad, evitando el egoísmo que deteriora las relaciones humanas prime sobre la dignidad y el bienestar de nuestros pueblos, especialmente en sus sectores más pobres y desprotegidos.

Consecuentemente y en segundo lugar queremos comunicarles que estamos solicitando al Consejo Latinoamericano de Iglesias en el Río de la Plata que convoque a una Consulta, en el tiempo más breve posible, para analizar la situación en un contexto más amplio con el aporte de técnicos, pastores y pastoras de nuestras Iglesias que nos permitan ver y discernir claramente el rol que podemos ejercer en este momento, como así también su posible contribución para alcanzar una solución al conflicto de intereses ya planteado Invitando incluso a través de las Federaciones de Iglesias en Uruguay y Argentina a otras iglesias y confesiones a fin de facilitar un intercambio fluido de información incluso en contacto con las autoridades nacionales de ambos Estados.

En circunstancias de la IX Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, recientemente realizada en la ciudad de Porto Alegre desde el 14 al 23 de febrero de 2006, los delegados de las Iglesias de Argentina y Uruguay tuvimos la oportunidad de dialogar informalmente con delegados de las Iglesias de Finlandia allí presentes, quienes manifestaron que están dispuestos a brindarnos información técnica de estudios producidos por las Universidades, Organismos Técnicos e Iglesias de ese país, como también las cláusulas regulatorias de las plantas de celulosa existentes allí, lo que permitiría tener más datos para compartir con Uds. y otras Iglesias, con información verificable e independiente.

Finalmente les manifestamos a Uds., que están en esta región de nuestro litoral común, que los acompañamos con cariño fraterno. Oramos pidiendo prudencia y sabiduría. Por sobre todo para que, quienes tienen en sus manos la responsabilidad de la administración pública en nuestros pueblos con el ejercicio del poder constituido, lo ejerzan colocando -por encima de todo- el bien común de nuestros pueblos, que hemos heredado y que estamos llamados a preservar.

Dios les bendiga y les guarde y nos de su paz que sobrepuja todo entendimiento humano.

Obispo Nelly Ritchie, de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina.
Pastor Federico Schäfer, Presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
Pastor Juan Abelardo Schvindt, Secretario General de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
Pastor Luis Macchi, Presidente de la Iglesia de los Discípulos de Cristo en la Argentina.
Pastor Oscar Bolioli, Presidentede la Iglesia Metodista en el Uruguay.
Pastor Hugo Armand Pilon, Moderador de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata.
Pastor Héctor Preteca, Presidente de la Iglesia Cristiana Bíblica.